domingo, 4 de enero de 2015

La Dama del Unicornio

Un juego de seis tapices de manufactura flamenca datados entre 1484 y 1500, tejidos para el caballero Jean de Viste, se alojan en la Abadía de Cluny, convertida desde antiguo en Museo, y lo hace bajo el título de "La Dama del Unicornio".


En efecto, en todos ellos hay una bella dama en una pequeña isla entre un unicornio y un león y rodeada de animales, flores y los emblemas, estandartes y armas e insignias de la simbólica de la Caballería.

Y en los que destaca la verticalidad de los distintos elementos que conforman el conjunto.

Están realizados sobre cartonajes, con hilos de lana y seda sobre un fondo bermellón y gran profusión de animales, plantas, vegetación y muchas flores (un estilo propio de Flandes que se conoce como "mil flores"). Cinco de los tapices están referidos a los sentidos (Vista, Oido, Olfato, Gusto y Tacto).

En el sexto, en torno a la corona de una preciosa tienda que asemeja el manto de la Virgen que todo lo cobija, aparece una enigmática leyenda que dice: Mon seul desir.

Federico González Frías cita en su Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos esta tapicería, y lo hace precisamente para hablarnos del simbolismo del Unicornio

"un caballo blanco con pezuñas divididas y barba de cabra, con un cuerno frontal impelido hacia arriba y que toma forma espiral, tal cual se lo puede observar en el famoso tapiz que lo representa, depositado en la abadía de Cluny.
En la iconografía cristiana indica curiosamente a la Virgen fecundada por el rayo del espíritu, por eso se los vincula en muchas representaciones. En todo caso siempre está relacionado con el rayo que toca a los hombres para despertarlos, al mismo tiempo que simboliza un arma de defensa. Posteriormente esta criatura imaginaria ha sido el protagonista de numerosos escritos y leyendas que han dado lugar a múltiples obras de arte relacionadas con los contenidos de la psiqué. En China fue durante un periodo el emblema real y en Inglaterra forma parte –con el león– del escudo del monarca británico".

Con los que siguen se completa una muestra de toda la serie que compone esta rica tapicería.










Mireia Valls también ha comentado estos tapices de la Dama del Unicornio, y lo ha hecho en los siguientes términos:

 "La Dama del Unicornio", donde la protagonista es una mujer situada en una geografía fuera del tiempo y del espacio, flanqueada en todos ellos por dos animales simbólicos, el león a la izquierda y el unicornio a su derecha, y ella en medio, como el eje del caduceo entorno al cual se enrollan las dos serpientes, o como el pilar central del Arbol de la Vida sefirótico, síntesis de la conjunción de los opuestos, y a la vez una escala que se remonta de la tierra al cielo. Cada tapiz está dedicado a un sentido, a una de las "puertas" o "ventanas" de acceso a los mundos invisibles e interiores de la conciencia que se hacen "visibles" o inteligibles al intelecto, revelando la estructura interna del Cosmos y de todos sus estados, desde los inferiores a los superiores, o suprahumanos, que en este trabajo de tejeduría se expresan a través de símbolos vegetales, animales y humanos. Un Mundo del que uno debe desprenderse, como la Dama de sus joyas en el sexto tapiz, significando de este modo el abandono de la ilusión cósmica y la apertura a la Realidad ilimitada de lo Metafísico". La Caracola
A continuación os invito a ver un documental de 7 minutos con imágenes de los tapices, acompañadas de una pieza musical preciosa de Domenico da Piacenza, pitagórico y maestro de danza en la Corte de Ferrara. http://youtu.be/D_lqovHeE00?list=UUnMHp9YxoxnrYdO8t-x_Acg



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